El negarnos a odiar también es un acto de rebeldía

No me enseñaron a odiar, jamás he odiado en mi vida; aunque creo que en algunos casos tenía razones para ello. Por lo que sé, es un sentimiento que carcome el alma y la existencia. He visto gente deshecha física y emocionalmente por sentir Odio.

Desde que emigré he trabajado en mi, he llorado y rezado mucho para no odiar. No es fácil andar explicando el por qué tomé ciertas decisiones, tampoco fue fácil explicar por qué me iba o renunciaba a algunas cosas. Fue más fácil callar y dejar que asumieran que los abandonaba.

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