Autismo ¿Lo vives o lo padeces? #HablemosDeAutismo

Cuando un niño con autismo llega a una familia, automáticamente ésta entra al espectro autista con él. No hay medias tintas. No vives el autismo como padre hasta que te toca.

Pueden estar en negación o pueden reaccionar y empezar a actuar; hagan lo uno o lo otro vivirán las consecuencias, positivas o negativas, de las decisiones que tomen. Lo bueno es que pueden elegir entre padecerlo o vivirlo.

Yo vivo el autismo.

Soy la afortunada mamá de un niño con autismo, y digo afortunada, porque no me lo imagino de otra forma. Si pudiera escoger, volvería a vivir todo sin cambiar absolutamente nada de lo que hemos pasado todos en la familia.

Él nos ha hecho mejores en muchos aspectos: nos ha hecho más respetuosos, inclusivos, tolerantes, abiertos, profundos, creativos, felices… También nos ha hecho ver lo bueno dentro de lo complicado, de lo oscuro o de lo injusto.

Nuestra familia vive bajo la filosofía de ‘llevar una vida normal siendo diferentes’.Tratamos de hacer lo que todos hacen: divertirnos, pasear, comer cosas ricas, leer cuentos, jugar con los perros, ir a la piscina…

Nuestro secreto fue el actuar a tiempo, pero no les voy a mentir. Los primeros años fueron muy difíciles, el diagnóstico es doloroso, no porque el niño venga mal sino porque nadie se lo espera.

Esperar un bebé te genera muchas expectativas, como el vídeo que se hizo viral del viaje a la playa. Te haces mucha ilusión y compras el traje de baño ideal y todos los implementos. En tu cabeza ves todo perfecto y maravilloso.

Pero cuando llega el día y esperas ver el sol radiante, un mar tibio y calmado…  te dicen que no, que tú no vas a la playa porque a ti te toca montaña. Y tienes que reajustar la vida de todos en la familia para poder empezar a escalar sin los implementos adecuados y en el camino ir improvisando mientras puedes adquirirlos poco a poco.

Además, de vez en cuando, lees uno que otro folleto, libro o artículo sobre acampar en montañas… O vas a clases de alpinismo y consultas a muchos expertos.

Después de un diagnóstico de autismo hay que moverse. Se puede entrar en una etapa de duelo, pero hay que procurar que la negación pase rápido porque depende de nuestras decisiones que ese niño tenga las herramientas para forjarse un futuro sin ti. Y que al final del viaje, ya en la cima, puede que no veas el mar pero verás el paisaje más hermoso del mundo.

Si lo negamos, el autismo no va a desaparecer. No es nuestra vida la que se frustrará, no son nuestras oportunidades las que desaparecerán… Es tu hijo con autismo, su vida y sus oportunidades las que se perderán.

Si toda la familia entra al espectro con él y decide vivir el Autismo si más límites que el respeto, la comprensión y la empatía seremos los mejores montañistas del universo y podemos enseñar a otros para que el miedo no nos impida disfrutar del viaje.

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